A diferencia de Nintendo, Sega no recurrió a métodos agresivos para controlar la distribución de sus juegos. Sí impidió, sin embargo, que los sistemas americanos y europeos ejecutaran juegos japoneses, modificando la forma de la ranura de cartucho e implementando una comprobación de cabecera de ROM diferente.
Además, los sistemas americanos y europeos debían incluir el código TMR SEGA mencionado anteriormente en su cabecera. Supongo que esto permitía a Sega prevenir la distribución no autorizada amparándose en las leyes de marcas registradas.